
La corazonada
Nieves administra una piscina junto a su hijo Martín. Un verano, un motociclista se enamora de ella. La relación entre ambos no parece prosperar, hasta que un equipo de filmación llega a la piscina en busca de locaciones y la directora decide incluir a Natacha y al motociclista en su película.
Nota del curador
La continuación de Deaths and Wonders por parte de Diego Soto pone de manifiesto dos aspectos fundamentales: en primer lugar, la lucidez de su puesta en escena, que no oculta nada y, sin embargo, permanece ambigua en sus propósitos; y, en segundo lugar, su compromiso con los ritmos pausados de la pequeña ciudad de Rancagua, situada a una hora al sur de Santiago. Soto logra introducir extraños movimientos metaficcionales que resultan inmediatamente inesperados y, aun así, completamente naturales. Para cuando aparecen los créditos iniciales, ya hemos visto al sonidista y al propio Diego Soto dentro del encuadre, captados por la cámara a la distancia, aparentemente desprevenidos. Un pretendiente romántico es rechazado, pero a través de la puesta en escena de un romance ficticio, una adaptación de La tempestad de William Shakespeare, surge la posibilidad de algo nuevo: una imagen ridícula, un hombre que coloca una lata sobre su cabeza y camina hacia su amada. ¿Qué está ocurriendo en este extraño y pequeño romance? - Jhon Hernandez
Proyecciones
domingo, 29 de marzo
16:00con coloquio