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Two figures in front of a magnificent lake. The one on the left is standing on a small dock.
Estreno en Texas

Pin de fartie

Una niña pequeña y un hombre ciego contemplan un lago que desdibuja los límites del espacio. Dos actores se unen como amantes para ensayar una vieja obra en un país del sur. Dos ancianos viven dentro de un contenedor de basura frente al Congreso de ese mismo país del sur. Un hijo se despide perpetuamente de su madre envejecida; una pianista ciega está condenada a tocar la Claro de luna de Beethoven, porque es la única pieza que aún recuerda de memoria. Dos cineastas, quizá responsables de todo lo anterior, filman trenes, lunas y dedican su tiempo a una actividad de la que nadie sabe con certeza si todavía existe: el cine.

Nota del curador

De Suiza a Argentina, retomando la misma dinámica de la obra de Beckett en nuevas variaciones, encontrando gracia, encontrando desesperación, encontrando la muerte. La forma en que se pasa de una a otra suele ser ingeniosa, lúdica y, sin embargo, también es trabajo: es el fruto de un proceso de ensayo y error, de una manera de filmar que no se apoya en ideas preconcebidas y digeridas de antemano, sino en una búsqueda constante. Hay ensayos, hay rodajes, hay montaje. Y en cada etapa el material es trabajado y reelaborado. ¿Y cuál es el resultado? La belleza del segmento suizo (con una Cleo Moguillansky comediante natural), Laura Paredes obrando milagros de la nada, Alejo Moguillansky regresando una vez más a su relación con la pianista Margarita Fernández, los interludios de Inés Duacastella y Ana Roy que unen este material tan dispar (filmados con tanta elegancia que el hecho de que estas imágenes estén ahí para ayudar a ensamblar el metraje deja de importar por completo), Maxi Prietto cantando “Viene Arrastrándose”. Las películas todavía son posibles, incluso si es el fin de patrie. - Jhon Hernandez

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