
Muertes y maravillas
Es verano, no hay escuela, y lo que debería ser el comienzo de un tiempo de diversión y disfrute para un grupo de amigos parece convertirse en el inicio de una especie de crepúsculo. Uno de ellos tiene una enfermedad grave.
Nota del curador
La sensación de estar con amigos: pasar el día sin hacer nada más que disfrutar de la compañía de los demás. No hay trascendencia salvo en los momentos de calma y reflexión, en los intentos de hacer poesía, en los porros y las bebidas. La película cuenta la historia del final de un grupo y el nacimiento, aunque torpe, de un individuo. El primer paso que damos solos es muy aterrador, pero necesario. Después de todo, ¿de qué otra forma se puede llegar a ser uno mismo? - Jhon Hernandez
Proyecciones
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domingo, 3 de marzo
16:00con coloquio